5 sept. 2010

Yo digo NO: los frises

“She's a super freak, super freak
She's super-freaky, yow!”
Super Freak, Rick James



Así como Sherlock Holmes tiene a Moriarty, Jacob tiene al Hombre de Negro y Punset tiene a la Esteban, la sección Yo digo también tiene su reverso tenebroso: Yo digo NO, donde se tratarán temas que merecen mi más absoluta y exagerada condena.

Hace poco, y por culpa de gracias a Randy Meeks, vi este vídeo. Cuando dejé de echar espumarajos por la boca mientras gritaba, semicatatónico, “¡EL HORROR! ¡EL HORROR!”, me invadió la vergüenza ajena, y no sólo por el hecho de que haya gente que vaya a El diario a buscar pareja, ni por el continuo grongroneo ronroneo del majadero en cuestión (que a fin de cuentas, tampoco es culpa suya), sino por la actitud de “¡Soy friki! ¡Soy friki! ¡Todos me adoran! ¡Soy DIFERENTE! ¿Me oyen? ¡DIFERENTE!” que mantiene nuestro amigo Otaku McFris.

Ojo, que no tengo nada contra los aficionados a los cómics ni a lo que, en general, se denomina mundillo friki. Yo mismo he jugado a rol, buceado en los Final Fantasy, asistido a los Salons del Còmic de Barcelona y demás, pero jamás he permitido que mis aficiones eclipsasen los demás aspectos de mi vida, como les pasa a tantos de estos autodenominados frikis, que suelen despertar en mí emociones que navegan entre el desprecio y la compasión. Por muy originales que se crean, todos están cortados por el mismo patrón y suelen responder a los mismos motes. ¿Cuántos autodenominados Sakuras conocen? Peor que La invasión de los ladrones de cuerpos, créanme.

Tras haber leído el anterior párrafo (y siempre que sean de los que enfurecen con facilidad, claro), puede que algunos de ustedes estén teniendo un ataque de ira, aporreando el teclado, dándole patadas a su mascota y volcando todos y cada uno de los muebles de su casa, mientras buscan con ahínco su escopeta y gritan “¡TE MATARÉ, TIPO CON BOINA! ¡TE MATARÉ, Y ME HARÉ UNOS SHURIKEN CON TUS DIENTES!”. Déjenme que me expli… No, reboinas, déjenme que me expl… ¡Oiga, deje ya de berrear y deje que me explique, puñetas! Así mejor. Eso, siéntese. Quítese su bandana de Naruto. Exacto. Y deje de hacer gestos raros con las manos, no conseguirá lanzar ningún Kame Hame Ha. Muy bien. Y ahora lea.


Si son ustedes oriundos (buena palabra, ¿eh? Oriundos. Para que digan que aquí no hay nivel) de Valencia, es probable que conozcan el amplio grupo de personas que se reúne cerca del MuVIM. Se autodenominan, en un alarde de originalidad, los KDD (ya saben, ¡QUEDADA! ¡ORIGINALIDAD!). Pues bien, en este macrogrupo de personas (entre los que hay gente maja, pero ninguno de ellos fris), hay cierto grupo al que unos HAMIJOS y yo denominamos Los Frises, palabra que con el tiempo ha pasado a denominar a toda aquella persona que se autodenomina friki y cuya vida gira en torno a sus aficiones. Pero veamos que dice la RAE de la palabra, veamos.

Fris. (pl. -es)

1. Dícese de aquella persona, generalmente aficionada a los cómics y a la cultura japonesa en particular, que hace de sus aficiones su estilo de vida. Mira a Sakura, está hecho todo un fris.
2. Dícese de aquella persona que se considera superior a las demás formas de vida y diferente de ellas por ser aficionado a lo que considera un entretenimiento superior a todos los demás, generalmente el manga o el anime. Ese fris no deja de dar la tabarra con Naruto, cuando todo el mundo sabe que Dragon Ball es mejor.
3. Dícese de la palabra friso cuando no está correctamente escrita.


Centrémonos en los aspectos a los que hacen referencia las dos primeras acepciones y a todo lo que ello conlleva (la tercera acepción, aunque instructiva, es irrelevante para lo que nos ocupa):

- “No, yo es que me identifico con Naruto, ¿sabes? PSICOLÓGICAMENTE”: Todo fris que se precie tendrá un apodo. Ilustremos esta afirmación con un ejemplo sacado del vídeo de nuestro amigo Otaku McFris:

- Pegro… ¿cómo te llamas?
- Milagros.
- Pegro… ¿no tienes un nick o algo?
- Sí, Sakura.
- ¡Ah, cojonudo! Me hubiegra gustado más Hinata, pegro bueno, ya vegremos.

¡Sí, amigos! ¡Son personajes de Naruto! ¿Cómo le llamarían sus amigos antes de que Naruto existiese? Vale, es cierto, hay serias posibilidades de que le llamasen Tontalamierda, pero no me refería a eso, y lo saben.

¿Realmente hay necesidad de llamarse entre sí con un mote? Sí, yo aquí soy un tipo con boina, pero, salvo alguna vez para hacer la broma, mis amigos me llaman por mi nombre, como ustedes comprenderán. Sin embargo, en las cuatro ocasiones que ido a la famosa KDD, arrastrado siempre por algún conocido que me aseguraba que lo vas a pasar bien, son personas muy diferentes, NADIE se me ha presentado por el nombre. Pero nadie, oigan. Todos son o Sasukes, o Soras, o Yagumis, o Nosequé-Chan, o Sushidesalmón. Luego también los hay alternativos, que deciden separarse de la multitud ¡pidiendo que le llamen por su nombre, pero al revés! En una ocasión, un cumpleaños de un amigo en el que los invitados eran todos frises menos cuatro personas, un amigo y yo, nos presentaron a un tal Solrac. Imagino que Carlos era demasiado mundano para alguien tan diferente como él.

El problema de estos motes, aparte de la evidente falta de originalidad (en una tarde conté más de diez Sakuras) es que la mayoría de las veces son autoimpuestos y se basan en que me identifico muchísimo con el personaje, ¿sabes? O sea, yo también soy un ninja huérfano… bueno, no, ¡pero me encanta el ramen!


“Bueno, es que estoy atormentado, ¿sabes? Porque un ladrón mató a mi tío Ben y…”



- “No, es que el manga es lo más profundo que hay, ¿sabes? ¡Lo más profundo!”: Porque sí, amigos, la literatura tocó techo cuando salió el tomo número 4 de Naruto, en el que se comía no dos ni tres, sino cuatro cuencos de ramen, ¡CUATRO! No seré yo quien diga que no hay mangas o animes interesantes, pero oigan, que hay que ampliar un poco los horizontes y no endiosar todo lo que venga del país del sol naciente, más que nada porque muchos mangas son increíblemente similares entre sí. Vayan a su tienda de cómics más cercana y cuenten cuántos mangas tratan sobre una chica enamorada de su maduro profesor, que al principio es misterioso y distante con ella, pero que al final resulta estar secretamente enamorado. ¿Pedofilia? ¡NO! ¡Amor incomprendido por la sociedad! Como la mayoría de frises, que dicen sentirse incomprendidos en un mundo que les teme y les odia. Ni que fuesen los X-Men, oigan.


Naruto, Sakura y Sasuke. O eso dicen ellos.



- “A mí es que me quitan el anime y me suicido. ¡ME SUICIDO!”: Que no me lo invento, que fue una perla que oí en la ínclita KDD. Hombre, está claro que fue una hipérbole (o eso espero), pero es que hay cada fanático que da miedo. No vean las discusiones en las que se enzarzan sobre quién está más follable, si Aeris o Tifa. Miedo, oigan.

- “Ser friki es un estilo de vida”: Y aquí es cuando la vergüenza ajena alcanza sus cotas más altas. Una vida que se basa en unos preceptos tan inestables como ¡YO GUSTAR MANGA! ¡YO GUSTAR MANGA! ¡JIABUUUUUUUUURR! es una vida en la que falla algo. La personalidad, problablemente. Porque no, amigos, pese a lo que digan ellos, la mayoría de los frises carecen por completo de personalidad. Lo que nos lleva a la siguiente afirmación…

- “- ¡JAJAJAJA! ¡Los demás son todos iguales, pero nosotros no, ¿verdad, Sasuke? - Tienes toda la razón, Sasuke. ¡Me compadezco de ellos!”: No es infrecuente ver a un fris jactándose de lo diferente que es por no ir a Burger King, y luego yendo en tropel, junto a otros tipos vestidos de forma sorprendentemente similar, a alguna tienda de comida oriental. Lo que está de moda entre los frises de Valencia es Felisano, una tienda regentada por chinos donde se sirven unas bolas de pan rellenas de una mezcla de carne y setas un tanto estomagante, acompañadas con frecuencia por un cuenco de ramen que emana un pestazo que revolvería el estómago del mismísimo Vengador Tóxico. Acto seguido, se van a bailar parapara o a escuchar grupos de J-Pop indistinguibles entre sí. ¡Y ay del que les diga que el parapara se parece al tecktonik o que lo que escuchan suena a la versión nipona de El canto del loco!

En la ocasión en la que me presentaron a Solrac el Magnífico, unos cuantos frises, después de burlarse de los canis (¡BIEN!) que iban a discotecas a escuchar tecktonik, decidieron poner, EN EL MÓVIL, parapara a todo volumen (¡MAL!). Cuando les intenté hacer ver que los canis también ponen su música a todo volumen en el móvil, sólo recibí miradas de incredulidad, tras lo cual se pusieron a jugar a un parchís que había ideado una muchacha que tenía puesta una lentilla con el iris blanco y unas botas de plataforma que, por lo visto, había robado al mismísimo monstruo de Frankenstein en un descuido de éste. En el parchís de marras, cada casilla tenía escrito BEBER. Mi amigo y yo intentamos enriquecer su vocabulario dándoles sinónimos para que los pusieran, tales como empinar el codo, soplar, darle al pimple, chupar del frasco, ponerse fino o engrasar las bisagras del brazo, pero nuestras sugerencias no fueron bien recibidas. Total, que nos fuimos al piso de arriba hablar con unas de las pocas personas no frises. Sí, intentamos hablar con los frises, pero al no ver Naruto ni Death Note no pudimos participar de la conversación, que giraba exclusivamente en torno a eso. A la hora y media bajamos a ver cómo iba el asunto.


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Una imagen DANTESCA, oigan. Los que no estaban desmayados en el suelo estaban bailando una versión etílica de Night of Fire, una conocida (debe de serlo, porque no hay vez que oiga hablar de parapara que no se mencione la cancioncita de marras) tonadilla paraparera. Me acerqué a una chica que se tambaleaba cual pato mareado y le dije que, ya que había perdido la dignidad, parase de bailar no fuese a perder también los dientes en un tropezón. Paró y se fue a dormir la mona. La buena acción del día. Eso sí, el anfitrión ha jurado no volver a juntarnos con los frises.


¿Invasor Zim? ¿Earthworm Jim? ¿Lobezno? ¿Kratos? Manga en estado puro. Y cada año hay gente que me pregunta si voy a ir. En fin.


Y ahora, tras haber leído esto, ustedes dirán “¡Esto es mentira! ¡Hay frises que no son así! ¡Hay frises para los que el manga, los cómics y demás son sólo aficiones, y no elementos que rigen su vida!”.

Se equivocan, amigos. Ésos no son auténticos frises. Ésos son gente de BIEN.

Actualización (31/12/2010): Tury volvió a El diario a contar su experiencia. Atentos a expresiones como "era buena pesca". Este hombre cada vez me cae mejor. Menudo TITÁN.