1 may. 2010

¡Aborten la misión! ¡Repito: aborten la misión!

Pongámonos en antecedentes. El otro día, en clase de Lingüística aplicada a la traducción, teníamos que redactar un texto instructivo (para los que no lo sepan, la finalidad de estos textos es modificar la conducta del lector u oyente) sobre la píldora abortiva RU-486. El truco estaba en que había que usar determinadas frases extraídas de un artículo de El País. Las frases eran:

- Es un principio admitido en medicina que se debe conceder prioridad a la intervención que, sin perder valor terapéutico, sea menos molesta.
- Nuestro reglamento jurídico admite la interrupción del embarazo en determinadas circunstancias.
- Píldora abortiva RU-486 inhibe la acción de la progesterona (hormona que el organismo segrega cuando se fecunda el óvulo).
- Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados insta a comercializarla.
- Para la mujer el aborto constituye siempre una experiencia dolorosa.
- Efectos secundarios perfectamente asumibles pero necesidad de tomar precauciones.
- El PP impone requisitos: La existencia de informes previos de las autoridades científicas.
- Sería injustificable rechazar una opción segura, no traumática y mucho más barata.


La pastillita en cuestión


Con estas directrices, me puse a pensar qué hacer. Y, al final, hice un anuncio. Más que un anuncio, una teletienda. Aquí la tienen escrita, aunque no tiene el encanto de oírla con mi suave, cálida y melodiosa voz:

¿Quiere que el error de anoche sea sólo eso y no llegue a mayores?
¿Sus catorce hijos no le dejan vivir tranquila, y tiene miedo de cómo será su vida cuando llegue el decimoquinto?
¿Es usted muy católica y no quiere traer más niños a este valle de lágrimas para que sufran… a manos de los curas?
¿Quiere decir sayonara, baby, pero le da reparo ir a una clínica abortiva?

¡Pues no lo dude y compre la píldora abortiva RU-486! ¡Sí, amigas! La píldora inhibe la acción de la progesterona, la hormona que el organismo segrega cuando se fecunda el óvulo. Como algunas de ustedes ya sabrán, el aborto constituye una experiencia dolorosa, así que no rechacen la oportunidad de usar la píldora abortiva RU-486, ¡una opción segura, no traumática y mucho más barata que acudir a una clínica!

¿Está inquieta por los efectos secundarios que la píldora pueda tener? ¡Tranquila! Los pesados políticos del Partido Popular impusieron requisitos para su comercialización, y se llevaron a cabo investigaciones previas por las autoridades científicas. La píldora es totalmente segura, aunque recomendamos que tome ciertas precauciones para los posibles efectos secundarios. ¡Atención! Pese a la creencia popular, la pulsera Power Balance NO le ayudará a superar dichos efectos.

¿Preocupada por si la píldora es ilegal? ¡No sea pánfila! Nuestro reglamento jurídico admite la interrupción del embarazo en determinadas circunstancias, e incluso la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados insta a comercializarla.
¿Aún prefiere asistir a una clínica antes que tomar la píldora RU-486? Antes de ir a un matasanos, sepa que es un principio admitido en medicina que se debe conceder prioridad a la intervención que, sin perder valor terapéutico, sea menos molesta y, ¿qué puede haber menos molesto que tomarse una pastilla de nada? ¡Es algo que cientos de personas como usted hacen cada fin de semana en las discotecas!

Pero usted no tiene por qué creerse estas palabras así porque sí, veamos el testimonio de una de nuestras principales usuarias:

Jenny McRubikah, de 16 años, nos cuenta: “A mi novio Jonathan no le gusta ponerse preservativo y, tras nuestro cuarto hijo, decidimos que teníamos que tomar precauciones, ¿sabes o qué? Así que decidimos usar la píldora RU-486. Desde entonces, las compramos por cajas. Mis padres me dicen que sería más barato que el Jonathan se hiciese la vasectomía, pero nosotros somos felices así. ¡Gracias, píldora RU-468!”

Ya lo sabe, ¡compre la píldora RU-486, y aborte la misión!


Por supuesto, cuando pidieron voluntarios para la corrección, me faltó tiempo para gritar “¡YO! ¡YO! ¡POR EL SOMBRERO DE TOM WAITS, YO!”. Tenía mis dudas acerca de cómo reaccionaría la gente, pero parece que gustó, así que todos contentos. O al menos yo. Y, a fin de cuentas, ¿no es eso lo que importa? Pues parece ser que no, pero menos da una piedra.


P.D.: Si quieren oír más teletiendas descabelladas, pásense por Critboig. También pueden encontrar, en este mismo blog, los dos programas de Açò hi hauria que gravar-ho en los que colaboré. En éste encontrarán la teletienda Clásicos de la literatura para imbéciles, y en éste Sea usted su propio dios. Participé a nivel de guión, así que son boinísimos eso, que participé. A nivel de guión. Sí. A nivel de guión. Participé. Y, ¿saben cómo me lo pagaron? Encerrándome en un armario. Así me lo pagaron.

P.D.2: ¿Mi posición real frente al aborto? Grosso modo, a favor, pero con ciertas limitaciones. Tampoco es cosa de abortar a los seis meses.

P.D.3: Hola, soy Post McData, venía a deciros que… ¡No, esperen! ¡No se vayan todav…!