9 mar. 2010

¡Violencia en Fallas!

“Burn, baby, burn”
Disco Inferno, The Trammps



¿Quieren sentir la emoción de ir por la calle teniendo que esquivar a hordas de pequeñuelos tirándoles artefactos pirotécnicos a la cara? ¿Les gustaría tener que dar mil vueltas para poder entrar a su casa debido a que todas las calles están cortadas? ¿No sería maravilloso tener que ir esquivando las vomitonas que pueblan todos los rincones de la ciudad? ¿Qué les parecería vivir en una ciudad sin ley durante casi un mes? ¿Qué me dirían si les dijese que todo esto es posible?

¡Sí, amigos! Un año más, vuelven… ¡LAS FALLAS!




Desde ya quiero decir que no tengo nada contra las Fallas en sí, sino contra la gente que se cree que, por ser Fallas, todo está permitido. Si usted, querido lector, es fallero, es posible que esté maldiciendo mi nombre mientras echa espuma por la boca. ¡Cese en sus descalificaciones por un momento y atienda a mi argumentación!


Si las Fallas se montan sobre el día 15, creo yo que lo suyo sería que las calles se cortasen el día 14 por la noche, o el 15 por la mañana. Incluso estoy dispuesto a admitir que se corten desde el 14 por la mañana, pero creo que cortarlas desde ya es pasarse, ¿no? Ay, pero es que hay que poner la carpa, y la falla va a ser enoooooooooooooooooooooooooorme, dirán los falleros del casal en cuestión (para los no familiarizados con las Fallas, les diré que los casales son como asociaciones que se dedican a gastarse el dinero destinado a hacer la falla en bebida hacer una falla cada año).

En mi calle, la carpa que montan para las verbenas es cada año mayor y la falla, menor. Esto tiene una sencilla explicación que todos habrán deducido ya. Efectivamente, ese ruin villano de Zapatero no deja hacer fallas grandes, sino que obliga a los falleros a invertir en carpas, carpas que alquilan a una empresa propiedad del mismísimo Zapatero en persona. ¿Ven como era evidente?

Lo que les decía, que cada vez cortan más calles y las cortan antes. Eh, no se queje, ¡que seguro que bien que luego baja usted a la verbena y se pone ciego a calimocho!, estarán pensando ustedes. Pues, al margen de que no bebo, reconozco que sí es cierto que alguna noche, hace años, sí que bajé. Pero es que antes las juergas las montaban sin carpa, así que todo el mundo podía ir. El no poder dormir por el altísimo volumen de la discomóvil (¡BOM-BA! Para bailar, esto es una ¡BOM-BA!) era el precio a pagar por poder estar un rato escuchando una selección de las canciones del verano de los últimos diez años. Pero desde hace ya tres o cuatro años, o eres fallero, o no entras a la carpa, lo que me parecería justo si no tuviese que aguantar la música pachanguera hasta las cuatro de la mañana de todos modos.


"¡Que quiten ya esa música!"


Y la gente con los petardos desde una semana antes de marzo hasta la segunda quincena de abril. Que sí, que explotan. Que sí, que hacen ruido. Que sí, que pueden causar quemaduras de segundo grado. Lo enciendes, esperas a que se consuma la mecha y explotan. ¡Viva! ¡Compremos cajas de 100 petardos, tal vez del septuagésimo quinto petardo salga un genio y nos conceda un deseo!


"Os concederé tres deseos. Tres deseos relacionados con hacer explotar cosas o molestar, claro está."


¡Y ay del pobre infeliz al que no le gusten las Fallas! Intente decirle a un fallero que no le gusta su fiesta y no será infrecuente que la cosa derive en un diálogo como éste:


- ¡Ché, tú! ¿Te lo estás pasando bien estas Fallas?
- Pues mira, no mucho. Tengo que aparcar en el quinto pino, el transporte público va peor debido a las calles cortadas, me han tirado un petardo a la cara y he perdido el 82% de visión del ojo izquierdo, las verbenas y los petardos no me dejan dormir y, cuando por fin consigo dormir un poco, a las ocho de la mañana me despiertan las bandas de música tocando Torero, de Chayanne.
- ¿Y qué? ¡Si son Fallas! ¡Alegría, hombre, que es fiesta!
- Ya, pero es que a mí no me gustan, y vale que vosotros estéis de fiesta, pero tened un poco de consideración y respeto por los demás…
- ¡Oye, que a éste no le gustan las Fallas! ¡Tú ni eres valenciano ni eres ná!
- Oiga, que no porque no me gusten las Fallas dejo de ser valenciano, eh, ¡que lo pone en mi partida de nacimiento!
- ¡Nada, nada! ¡Seguro que eres un rojo de ésos! ¡Comunista! ¡Judeomasón!



"¿Pero cómo puede ser que a alguien no le gusten las Fallas? ¿Por qué hay tanta maldad en este mundo?"


De todos modos, las Fallas son unas fiestas ideales para estos tiempos de crisis. ¡Gastémonos fortunas en hacer las Fallas y comprar bebida! ¡Gastemos! ¡GASTEMOS! ¡Y quemémoslas luego! ¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen!


Si esto fuera Terminator, el armazón surgiría de entre las llamas para poner fin a la fiesta. Por desgracia, no lo es.


Por suerte, estudiar en la UJI hace que yo tenga vacaciones la semana de antes de Fallas y clase justo cuando libra el resto de estudiantes de Valencia, por lo que me perderé los momentos culminantes de las fiestas. Y nadie se alegra más que yo por ello.


BONUS: Observen, observen las extremas medidas de seguridad que hay para evitar disgustos, todo ello relatado por el entrañable Tio Masclet, otro tipo con boina:





Actualización 19 de marzo de 2011: En un día tan señalado como hoy, el señor Hortojrafyco me envía esta maravillosa iteración del meme X everywhere.