27 mar. 2010

Un tipo con boina se confiesa

“Don't trust a bull's horn
A doberman's tooth
A runaway horse or me”
Starving in the Belly of a Whale, Tom Waits




Ha llegado el momento de hacerles una confesión. No soy una persona de fiar. Soy uno de ésos de los que la gente se queja. Aquellos que, cuando salen, no pueden evitar fastidiarles la noche a los demás debido a su vicio horrible.

Sí, yo soy la típica persona que hay en toda fiesta, reunión o evento social, el que siempre tiene que dar la nota, el que no puede pasar sin llamar la atención y montar un numerito.

Como ya habrán imaginado, mi problema es el alcohol. Sí, me viene desde hace años, no puedo evitarlo. Lo he intentado superar, pero me es imposible. Sí, sé que debería hacerlo, aunque sólo fuese por las personas que me rodean, o para evitarme situaciones embarazosas en las fiestas. Pero no puedo. Porque, mi problema con el alcohol… es que no me gusta.

No, no me gusta. Aún no se ha destilado la bebida cuyo sabor me parezca digno de que, como diría Randy, me gaste los morlacos en ella. ¡Pero tío, si bebiendo te diviertes más!, me han dicho, en repetidas ocasiones, algunos de mis camaradas. Eso no lo sé, porque nunca me he emborrachado, y, sinceramente, no está entre mis planes de futuro hacerlo, pero sí he visto a esos mismos amigos borrachos y, la verdad, dudo que el ser incapaz de vocalizar, andar en línea recta e intentar entrarle a todo lo que se mueve sea muy divertido, por no hablar del dolor de cabeza que decían tener al día siguiente.

Así que sí, ese soy yo, el soso que no bebe, el amargado que no sabe divertirse. Yo soy… abstemio.

Y ustedes, ¿son de los que tampoco beben? ¿Beben, pero con koko control? ¿Empinan el codo que parece que tengan una bisagra? Espero sus comentarios.

P.D.: Les recuerdo que pueden encontrarme en tooooodo lo que ven en la sección Encuéntreme en, en la barra lateral.