28 nov. 2009

No digan que no se lo advertí

¿Eh? ¡Ah, hola! ¡Bienvenidos a este amasijo de unos y ceros que vosotros llamáis “blog”! Si le gustan las sesudas disquisiciones filosóficas acerca del sentido de la vida, los ensayos sobre la fuerte influencia de Schopenhauer en la obra de Nietzsche y la respuesta a la pregunta ”¿Podría hacer Dios un bocadillo de albóndigas taaaaaaaaan grande que ni siquiera él mismo pudiera acabárselo?”, entonces, querido lector, éste no es el blog que busca. Lamento haberle hecho perder el tiempo, así que, a modo de compensación, le daré un consejo: Guarde los envoltorios de los caramelos y mete dentro piedras. Luego déselos a algún niño repelente (siempre hay alguno) y disfrute.

Para los demás, los que busquen humor, cómics, cine, relatos disparatados, críticas, simios e incluso puede que alguna que otra rima, han venido al lugar indicado. Puede que no sea perfecto. Puede que no les pague por leerme. Incluso puede que no regale nada. Pero hay una cosa que sí les puedo garantizar: En este blog no habrá ninguna entrada escrita por un gorila parlante con sombrero hongo, tirantes y zapatos enormes.


Maguila Gorila, al leer mi garantía. Lo siento, Maguila, prueba en el blog de Jiménez Losantos


Y ya está dicho todo. Si ha aguantado hasta aquí, enhorabuena, tiene usted estómago. Si no ha aguantado hasta aquí, no está usted leyendo esto, así que no tiene sentido que le diga nada.

Hale, comenzamos.


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