21 feb. 2010

Socializa, que algo queda

“You can’t blame anyone for saying hello”
Jesus of the Moon, Nick Cave & The Bad Seeds






Reconozcámoslo: así como antes no eras nadie si no tenías móvil, ahora no eres nadie si no tienes, como mínimo Tuenti, Facebook, Twitter y MySpace. Pero claro, no todo el mundo usa estas redes sociales del mismo modo. Veamos algunos de los tipos de usuario que existen:




- Los que se hacen un perfil de un famoso: O si no, ¿por qué creen que tanto Tuenti como Facebook están llenos de Robert Pattinsons? ¡Si Robert Pattinson no sabe escribir! Ah, y es alérgico a las vaginas, o eso dice él.




Si es que hasta en la Isla tienen Tuenti. A todo esto, ¿cuál será el verdadero?






- Los que agregan a todo el que pilla: Seguro que todos conocéis a alguno. Cogen, se sientan delante del monitor y escriben una palabra en el buscador de amigos. Luego, agregan a todos los que salen, escribiendo cosas como ola =) o olaaaaaaaa =) en la petición de amistad. Atención, se recomienda no aceptar sus peticiones si no quieren que sus tablones se inunden de comentarios incoherentes llenos de faltas de ortografía.





- Los que agregan a los amigos de sus contactos: Yo mismo tuve hace poco una experiencia con uno de éstos. Mediante mensajes privados, la conversación fue tal que así (copio y pego):


- ola agregame
- ¿Quién eres? Veo que tenemos a X como amiga en común, pero no me suenas.
- no se de donde eres
- Yo no sé quién eres tú, ¿por qué me mandas una petición de amistad?
- nose quien eres ¿?
- Un amigo de una amiga tuya.
- a ok no lo sabia aberlo dicho antes que tee cuentas ¿? acepta la peticion de amistad
- ¿Pero por qué me has mandado la petición de amistad?
- nose


Huelga decir que no le agregué.


- Los “No, si yo de esto paso, yo me metí para ver qué tal era…”: Aunque en realidad estuvieron semanas dándote la brasa e intentando sobornarte para que les mandases una invitación para que pudieran registrarse. Pese a decir que pasan, se pasan el día dándole a F5 para ver si alguien les ha puesto algún comentario o han subido fotos en las que salga. Cuando ven que no pasa nada, empiezan a ponerle comentarios a todo el mundo para ver si alguien le contesta.


- Los “Ah, ¿pero yo tengo de eso?”: Suelen meterse en las redes sociales en un arrebato de iniciativa, pero al poco tiempo (generalmente un mes), se olvidan de:


a) Su contraseña
b) Su nombre de usuario
c) Ambos
d) De que se han registrado siquiera


Al final se les suele borrar.


- Los que se crean un alter ego en Internet: Suelen estar presentes en todas las redes sociales con un mismo nombre, en un intento de ser omnipresente. ¿Qué? ¿Que yo soy uno de ésos? ¡Mentira! …Yo no tengo ningún Tuenti ni Facebook con el nombre Un tipo con boina.




Pero sí Twitter. Y Ivoox (para cuando consiga grabar la colaboración). Y Formspring.




- Los famosos: Una buena manera de estar al tanto de lo que hacen, aunque pocos llevan personalmente su Twitter, MySpace o lo que sea. Sin embargo, en el caso de los que sí lo hacen, como Stan Lee o Nacho Vigalondo, suele merecer la pena seguirles. Y siempre puedes decir eh, soy amigo de Tom Waits… Lo tengo en Facebook, MySpace y Twitter.


- Las amistades en potencia que al final se quedan en nada: De éstas hay muchas. Son las típicas personas con las que has coincidido alguna vez y, en el mejor de los casos, os habéis caído bien, hablasteis bastante y los dos pensasteis “vaya, parece un tipo majo, seguro que volveremos a quedar, voy a agregarlo”. A la hora de la verdad, y tras un intercambio de hola, ¡qué bien nos lo pasamos!, nunca volvéis a hablar y acabáis quitándoos de vuestras listas de contactos mientras os preguntáis ¿pero este tío quién puñetas es?


- Los que se enfadan cuando les borras, pese a que nunca habéis hablado: Suelen ser excomponentes del anterior grupo. Cuando les borras, se enfadan y te mandan un privado preguntándote el por qué. Yo lo sé muy bien, porque hará unas tres semanas, en una de mis purgas de contactos en las que borro a todo aquél con el que no hablo, borré a unas treinta personas. Al día siguiente, tenía un mensaje de una de esas personas que decía lo siguiente:


“¿Pero por qué me has borrado?”


A lo que yo contesté:


“Te he borrado porque nunca hablamos y tampoco nos vemos. De todos modos, ¿cómo sabes que te he borrado si nunca me has puesto nada en el tablón? ¿Has ido a cotillear y has visto que ya no podías entrar?”



No recibí respuesta. Touché.


- Los “¡Eh, creo que tú vas a mi clase, por lo tanto tenemos que ser amigos!”: Suelen engrosar las listas de contactos de todo el mundo. Empiezas un nuevo curso, conoces a gente y, cuando abres tu Facebook, tu Tuenti, o lo que sea, tienes una petición de amistad que dice algo como “hola, creo que voy a tu clase”. A partir de aquí, suelen darse tres patrones de actuación:


a) Pasas de agregarla porque no tienes contacto personal con ella y tampoco quieres tenerlo
b) Le agregas porque, aunque en persona nunca hayas hablado con la persona en cuestión, tampoco tienes nada contra ella. Al final, ni hablas con ella en persona ni por ningún sitio, y la borras.
c) Decides darle una oportunidad y agregarla. Al final se convierte en tu mejor amigo/pareja (improbable).


- Los amigos de verdad: Curiosamente, con éstos tampoco sueles hablar mucho mediante la red social, pero da igual, porque son tus hamijos amigos, y de vez en cuando habláis sobre la gente que pulula por las redes sociales, lo que te da la idea de hacer una entrada en tu blog sobre el tema.


Supongo que os habréis dado cuenta de que, pese a que todos conocéis a, como mínimo, un componente de cada grupo, vosotros no estáis en ninguno. ¿Por qué será?






Y próximamente... ¡Hannah Montana! ¡Pleitos con Nokia! Y... ¡PAYACHOS ACHECHINOS DEL ECHPACHIO ECHTERIOR!



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