26 ene. 2010

Es fácil sobrevivir a un apocalipsis zombi, si sabes cómo: Crítica de Zombi. Guía de supervivencia

“The zombies were having fun
The party had just begun”
Monster Mash, Bobby “Boris” Pickett






Como todo el mundo sabe, actualmente los zombis son una tribu urbana más y una parte aceptada de nuestra sociedad. Ya hace tiempo que pasaron de ser una amenaza caníbal devoracerebros y pasaron a ser un colectivo más. El primer paso fue gracias a Zombis Martínez* (¡CLIQUEN!), quienes consiguieron domesticar a los zombis y ponerlos al servicio del ciudadano medio.


Pero, ¿qué pasaría si los zombis se cansasen de pasear a nuestras mascotas, escuchar nuestras miserias, participar en nuestros programas de televisión (no se pierdan Plaga, ¡a resucitar!) y atender las cajas de nuestros supermercados? Pues que nos encontraríamos ante un problema enorme y en avanzado estado de descomposición.




"Hola, venimos a protestar por los sueldos bajos y las pésimas condiciones de trabajo. Ah, y a comernos vuestros cerebros."






Por suerte, contamos con un valiosísimo texto para ayudarnos en caso de que esto ocurriese: Zombi. Guía de supervivencia nos brinda toda la información que necesitamos para incrementar nuestras posibilidades de supervivencia. Puede que no nos dé, como reza su portada, protección completa contra los muertos vivientes, pero sin duda es un manual indispensable para sobrevivir a esas inhumanas hordas del Infierno. ¿Qué? No, no hablo de los colaboradores de Sálvame.




Olvídense de la Guía Campsa. Ésta es la única guía que necesitarán realmente.




Zombi, escrita por Max Brooks (hijo de Mel Brooks, director de El jovencito Frankenstein) se divide en varios apartados.


En el primero, Los no muertos: mito y realidad, se nos explican tanto las capacidades físicas y psicológicas (si es que tienen de esto último) de los zombis como el virus que causa la zombificación, el llamado Solanum. Este virus, que se contagia mediante el intercambio de fluidos con un infectado, es altamente contagioso (una persona puede infectarse con tan sólo tocar con una herida abierta la piel de un zombi), incurable y surte efecto al cabo de 24 horas aproximadamente, momento en el que el virus muta el cerebro, usando las células del lóbulo para multiplicarse, destruyéndolas en el proceso.


El siguiente apartado, Armas y técnicas de combate nos prepara para un posible escenario: que hayamos de enfrentarnos a un zombi cara a cara. Dado que los zombis sólo pueden morir destruyéndoles el cerebro, el arma más adecuada, tanto por cadencia de fuego como por ligereza es la carabina M1. También es recomendable llevar una pistola como arma de apoyo, y un desencofrador u otra arma contudente para el combate cuerpo a cuerpo. ¿Algún zombi se le intenta colar en el supermercado? ¡Aplástele el cráneo!


"Heil! Ich möchte ein gehirn, bitte!"




Defendiendo nos enseña como convertir nuestro hogar (o cualquier otra localización) en un refugio antizombis. Incluye información útil sobre qué zonas del lugar proteger primero y cómo. Pista: las entradas.




En el siguiente apartado, Huyendo, se nos explica cómo movernos por un mundo en el que el peligro acecha tras cada rincón con los hombros caídos, arrastrando los pies de forma lenta y sin ningún objetivo en mente.




"¡Eh, loco! ¿Llevas un cerebro? ¡Loco!"




Atacando nos enseña cómo luchar frente a los zombis. Básicamente: reúne a un grupo, prepara una buena estrategia e intenta que cada bala suponga una baja, si no, lo tendrás crudo. Y a los zombis les gusta la carne cruda.


En Vivir en un mundo no muerto se plantea el peor caso posible: que los zombis hayan sustituido a los seres humanos como especie soberana en el planeta. Si llegase esta eventualidad, poco podríamos hacer aparte de escondernos y esperar a que los zombis se descompusiesen.




Tanto buscar a Wally, y ahora todos huyen de él.




Por último, en Ataques registrados se nos ofrece un recopilatorio de los distintos brotes que ha habido a lo largo de la Historia y, en ocasiones, cómo se resolvieron dichos brotes.




Sí, puede que actualmente hasta el zombi más peligroso nos parezca menos digno de atención que los programas estilo Llama y gana, pero, ¿quién sabe? Cualquier día podrían rebelarse, y no les faltarían motivos. ¡Recordemos que están siendo explotados y usados como conejillos de indias para los nuevos programas de Telecinco!




Guía de supervivencia, chapa de Watchmen, cuaderno Moleskine, boli y dos boinas. Sí, estoy preparado.




Y ahora, permítanme que les deje algunos datos curiosos sobre los zombis que he ido recopilando a lo largo de los años:

- Los zombis nunca tropiezan.
- A los zombis no se les ve venir, se les huele.
- Los zombis son incapaces de formar un sindicato, por eso son tan buenos trabajadores.
- La película Tiro en la cabeza, de Jaime Rosales, no es sino un método encubierto para enseñar a la población civil cómo acabar con un zombi.
- Stephenie Meyer se planteó meter zombis en Crepúsculo. En su versión, los zombis comían caramelos en vez de cerebros y no estaban en estado de descomposición, sino que tan sólo llevaban unos días sin ducharse.




Lo mejor: Analiza minuciosamente todos los aspectos a tener en cuenta al enfrentarse a los zombis. Muy informativo, a la par que sencillo de entender. Se hace muy ameno. Está perfectamente documentado.
Lo peor: Algún fallo sintáctico en la traducción al castellano. Que un zombi te arrebate tu ejemplar.









*El anuncio de Zombis Martínez está extraído del segundo programa de la segunda temporada de Açò hi hauria que gravar-ho (en castellano, Esto habría que grabarlo), programa de radio realizado por unos estudiantes de Comunicación audiovisual en Gandía, entre los que se cuentan Simó, Jaime y mi buen amigo Mario. Si no entendéis el valenciano/catalán no os preocupéis, la mayoría del programa está en castellano. Ah, y no dejéis de ver el spot que han hecho para la Mostra de Gandia.



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